
Esto es lo que le ocurrió a Carlos Carrasco, titulado en Diseño de Transportes por el Istituto Europeo di Design de Barcelona, cuando hizo su tesis sobre el diseño de una moto: “Diseñar una moto es lo más excitante que puedes hacer. Todos los vehículos tienen una especie de alma que va más allá de los simples materiales, pero las motos están un escalón por encima, ya que te ofrecen mucha más libertad y transmiten un feeling hombre-maquina muy especial“.
Así, lo que podría haber sido un simple trabajo de diseño y dibujo pasó a convertirse en un apasionante proyecto cuando Derbi accedió a colaborar con él: “Derbi patrocinó el proyecto y se comprometió desde el primer momento a cederme una moto que me sirviera como base“, explica Carlos Carrasco. “Después de darle muchas vueltas me decidí por una GPR 125, ya que por filosofía y motor encajaba perfectamente en mi proyecto“.
A la izquierda la “GPR Concept” y a la derecha la escultura “Formas Únicas de Continuidad en el Espacio” de Umberto Boccioni (1913)
La “GPR Concept”, bautizada así por su creador, comparte todos los elementos mecánicos con la GRP 125 a excepción del tubo de escape y de la horquilla delantera, que tuvo que modificar para adaptarla a su nuevo cometido, ya que en el nuevo diseño la parte frontal de la moto tenía menos altura.
Como inspiración para este diseño tan agresivo Carlos Carrasco se fijó en el futurismo, un movimiento vanguardista de principios del siglo XX que buscaba por encima de todo plasmar la sensación de movimiento: “El concepto está basado en la deconstrucción de un objeto en movimiento. Quería hacer una moto que se moviera hasta estando parada, como en una fotografía movida. Para ello estuve estudiando las obras de artistas como Umberto Boccioni para inspirarme y aprender la manera de plasmar esa sensación en mi moto“.
Y lo consiguió. Optó por aplicar cortes casi verticales y bastante bruscos para poder separar visualmente la moto en 3 partes y que cada una de ellas fuera menos robusta que la anterior, logrando así ese efecto de velocidad que tanto anhelaba.
En un intento de homenajear a la marca que le había brindado su apoyo, Carlos Carrasco intentó dar a su diseño un aire de la Derbi 50cc que ganó el Campeonato del Mundo en los años 1969, 1970 y 1972. Son símbolos de esta mítica moto “la longitud del depósito, la exagerada postura de conducción y las proporciones del prototipo“.
Fotomontaje de Ángel Nieto con la “GPR Concept”. ©
Carlos Carrasco. Ante la duda de cómo se conduciría esta moto, Carlos Carrasco responde con humor: “Alguien podría pensar que esta moto tiene que ser muy incomoda, y ¡tendría razón! En ningún momento pensé que pudiera convertirse en una moto de calle, simplemente quise expresar mi sentimiento por las motos en un proyecto que tiene más de escultura que de máquina“.
De momento, pues, no podremos encontrar esta furia en las tiendas: “Para poder comercializarla tendría que modificar algunas cosas, principalmente la parte frontal y el asiento-colín, ya que aunque ahora es muy agresiva y atractiva también es muy incómoda de conducir por su geometría extrema. Realmente creo que podría ser la base de una futura Derbi GPR 125, pero por el momento no he recibido ninguna noticia al respecto“.
A pesar de todo, Carlos Carrasco es un inconformista y no da por acabada su obra: “Un diseño nunca está terminado; siempre estarías quitando aquí y poniendo allí, pero llega un momento en el que tienes que cumplir con los plazos. Me gusta mi concepto pero creo que para los artistas sus obras nunca están terminadas; siempre piensas que lo podrías haber hecho mejor“.







